¿Llevas un estilo de vida activo? ¿Vas regularmente al gimnasio, nadas o corres? ¿O pasas mucho tiempo con zapatillas deportivas? Si es así, probablemente no seas ajeno al temido pie de atleta, pero no temas: tus pies no tienen por qué sufrir en silencio. Te mostraremos algunos consejos y trucos sencillos para mantener el pie de atleta a raya.
Qué es el pie de atleta
El pie de atleta -o tiña del pie- es una de las infecciones por hongos más comunes en adultos. El hongo prospera en condiciones cálidas, oscuras y húmedas, generalmente entre los dedos de los pies, y se propaga, provocando una sensación de picor y ardor que puede causar descamación y grietas en la piel.
¿Qué causa el pie de atleta?
Como la mayoría de las infecciones por hongos, el pie de atleta es muy contagioso y puede propagarse por contacto directo e indirecto.
Esto puede ocurrir por el contacto con objetos contaminados, como caminar descalzo sobre suelos mojados en lugares públicos -vestuarios, duchas o piscinas-, pero también puede propagarse a través de calcetines, zapatos y toallas húmedas contaminados.

¿Qué desencadena el pie de atleta?
Humedad
Los pies mojados, calientes y sudorosos son condiciones ideales para que los hongos vivan y se multipliquen.
Higiene
El pie de atleta vive en el tejido cutáneo muerto y se alimenta de él. Asegúrate de lavarte los pies con regularidad y de usar calcetines y zapatos limpios y recién cambiados para evitar cualquier posibilidad de reinfección.
Cambios en el pH
Se ha demostrado que el pH de la piel es más alto en las zonas donde dos capas de piel se encuentran o rozan entre sí, como entre los dedos de los pies. Al aumentar el nivel de pH de la piel, la barrera natural del cuerpo contra las infecciones puede dañarse, lo que podría hacer que la piel sea más susceptible a las infecciones.
Piel dañada
Los organismos que causan el pie de atleta pueden propagarse más rápidamente sobre piel engrosada y dañada -como cortes y rozaduras-, lo que permite que los hongos se adhieran y se multipliquen.
Los 7 signos del pie de atleta
Hay dos tipos comunes de pie de atleta por hongos -que se encuentran entre los dedos y en las plantas de los pies-. Estos son algunos signos a los que debes prestar atención:
- Zonas blancas con picor entre los dedos de los pies
- Mayor grosor de la piel de las plantas de los pies
- Zonas enrojecidas, doloridas y descamadas de piel seca
- Grados variables de picor y ardor
- Piel agrietada y descamada
- Sangrado
- Ampollas
Cómo tratar el pie de atleta
Hay muchas formas sencillas y eficaces de tratar el pie de atleta. Scholl’s Athlete’s foot cream contiene un ingrediente antifúngico único, clínicamente probado para eliminar los hongos y aliviar el picor en 7 días.
Ten en cuenta que, para tratar eficazmente el problema, es importante usar los productos durante todo el tiempo indicado. Es posible que los síntomas desaparezcan, pero los hongos podrían seguir presentes. Si algún síntoma persiste, consulta a un profesional médico.
Para asegurarte de detener el pie de atleta desde el principio, prueba también a usar Scholl’s Antifungal Shoe Spray.
Este aerosol antifúngico desinfectante para zapatos, altamente eficaz, elimina el 99,9 % de los hongos que causan el pie de atleta y las infecciones fúngicas de las uñas. El uso continuado de Scholl’s Antifungal Shoe Spray ayudará a mantener la higiene de tus zapatos y a prevenir la reaparición de los hongos.

Consejos principales para evitar el pie de atleta
- Si vas al gimnasio o a una piscina, usa chanclas en las zonas comunes.
- Sécate los pies después de lavarlos, especialmente entre los dedos; sécalos dando toques en lugar de frotarlos.
- Usa una toalla aparte para los pies y lávala con regularidad.
- Camina descalzo, cuando sea posible, para que tus pies respiren.
- Usa calcetines limpios todos los días -los de algodón transpirable son los mejores.
- Evita usar zapatos ajustados que hagan que tus pies se calienten y suden.
- Usa zapatos fabricados con materiales naturales -como cuero y algodón-, ya que son más transpirables que los sintéticos.
- No compartas toallas, calcetines ni zapatos con otras personas.
- No uses el mismo par de zapatos durante más de dos días seguidos.