Tus opciones de tratamiento para los callos de los pies
Scholl ofrece una gama de productos para tratar los callos de los pies.
Con el lápiz para eliminar callos Corn Complete, aplicas diariamente el líquido suavizante, que descompone la piel endurecida del callo. Además, solo tienes que utilizar el raspador para exfoliar las capas superiores del callo una vez cada tres días. Esto reduce el grosor y alivia rápidamente tanto la presión como el dolor. Deberías poder observar resultados visibles en tan solo cinco días.

Como su nombre indica, el kit completo para el tratamiento de callos de Scholl es un kit completo para aliviar y eliminar los callos dolorosos. El kit contiene ácido salicílico, un queratolítico que descompone los callos.1 Las suaves almohadillas de amortiguación alivian el dolor, protegen la piel sana que rodea los callos y proporcionan un alivio continuo de la presión y amortiguación.
Para utilizarlo, retira el disco medicado del papel protector y colócalo firmemente sobre el centro del callo. Cubre el disco con la almohadilla y fíjala con las tiras. Repite el proceso a diario hasta que puedas eliminar el callo. Es importante tener en cuenta que debes evitar este producto si tienes la piel agrietada o lesionada sobre el callo o a su alrededor, o si tienes la piel frágil. También debes evitarlo si padeces una afección que cause problemas de circulación, como diabetes o enfermedad arterial periférica.
Si el callo es especialmente duro, considera usar un apósito para eliminar callos. Los apósitos de gel para callos Corn Shield de Scholl’s utilizan la tecnología Hydra-Guard™ para aliviar la presión sobre el callo. El protector exterior protege el callo de la fricción y el roce, mientras que la suave almohadilla de gel proporciona amortiguación adicional y aporta agua al callo, lo que facilita su eliminación. Antes de colocar el apósito sobre el callo, asegúrate de que la piel esté limpia, seca y sin aceites ni cremas. Repite el tratamiento una vez al día hasta que el callo esté listo para eliminarlo.

Si notas que el callo es más grave y que la piel está muy engrosada sobre él y a su alrededor, debes buscar atención médica. Un podólogo puede cortar parte de la piel engrosada con un bisturí. Esto puede ayudar a reducir la presión sobre el tejido subyacente. Es muy importante que no intentes cortar el callo por tu cuenta, ya que podrías hacerlo más doloroso y podría infectarse.
