¡Detente en cuanto sientas dolor!
La detección temprana es fundamental y es mejor detenerse en cuanto sientas el más mínimo punto caliente. Cuanto antes lo atiendas, mejor, aunque cuando vas con un grupo de senderismo no siempre resulta conveniente hacerlo, ya que se trata de una parada no planificada.
La limpieza es fundamental
Quítate el zapato y el calcetín para encontrar el origen de la ampolla y limpia suavemente las manos y la zona dolorida con una toallita antibacteriana. Lo más importante es evitar la suciedad y las bacterias.
No la revientes
No caigas en la tentación de reventar una ampolla. Normalmente no es necesario (a menos que la ampolla esté en una zona del pie sometida a presión, como el talón o la planta del pie) y la piel dañada que la recubre favorece que se forme una capa de líquido que rellena el área situada debajo y protege la piel más delicada. Mantener la ampolla intacta también evita que se infecte.
Usa el tipo adecuado de apósito
Los apósitos para ampollas de Scholl proporcionan un apósito hidrocoloide que contiene un agente formador de gel para proteger la zona en proceso de cicatrización de una mayor fricción. Son transpirables, por lo que permiten que el aire llegue a la ampolla y favorecen su recuperación. También son impermeables y evitan que el sudor o el agua entren en la herida.
Cubre la ampolla
Para cubrirla, debes crear una capa protectora y resistente entre el pie y el zapato. La forma más sencilla es cubrirla con un apósito específico para ampollas, como el apósito para ampollas de Scholl, que es fácil de aplicar y, siempre que la zona afectada esté limpia y seca, puede dejarse puesto hasta una semana mientras se cura. Asegúrate de que la parte adhesiva del apósito quede fuera de la propia ampolla.
Infección
Mientras la ampolla se cura, vigila si aparece enrojecimiento o hinchazón. Esto puede significar que se ha infectado y debe ser examinada por un médico.
El proceso de cicatrización
La recuperación de una ampolla puede tardar de una a dos semanas. Con la protección adecuada, debería ser posible continuar con las actividades de senderismo, aunque inevitablemente debe eliminarse la causa de la lesión.
Botiquín de primeros auxilios
¡No dejes que te pille desprevenido! Un paquete de apósitos para ampollas es imprescindible en tu botiquín de primeros auxilios para senderismo. Prepárate: incluso los senderistas más experimentados han tenido ocasiones en las que les ha salido una ampolla y saben lo doloroso que puede ser cada paso.
Pregunta a tus amigos si alguna vez han tenido una verruga o una verruga plantar, y quizá solo unos pocos lo confiesen. Pero, a pesar de la vergüenza que provocan, la mayoría de nosotros tendremos una en algún momento de nuestra vida* . Pueden ser antiestéticas y a veces dolorosas, pero por suerte son inofensivas. Aun así, cuando te sale una, probablemente estarás deseando deshacerte de ella.
¿Qué son las verrugas y las verrugas plantares?
Las verrugas son pequeños bultos o crecimientos ásperos en la piel; su tamaño varía desde el de un pinchazo hasta 1 cm de diámetro. Las verrugas plantares son verrugas que aparecen en las plantas de los pies y suelen caracterizarse por presentar pequeños puntos en el centro. Suelen tener un aspecto bastante plano porque se aplastan al pisar y pueden formarse en grupos.
¿Cuáles son los síntomas de las verrugas y las verrugas plantares?
Aunque son antiestéticas, las verrugas y las verrugas plantares generalmente son inofensivas y no suelen presentar muchos síntomas. Pueden resultar incómodas o dolorosas al caminar.
¿Qué causa las verrugas y las verrugas plantares?
Las causa el virus del papiloma humano (VPH), y las verrugas y verrugas plantares generalmente desaparecen por sí solas, aunque esto puede tardar meses o incluso años. Las verrugas y las verrugas plantares son contagiosas y pueden propagarse de una persona a otra mediante el contacto directo con la piel. Si tu piel ya está dañada, húmeda o reblandecida y entra en contacto con superficies húmedas, como los vestuarios de una piscina, tienes más riesgo de infectarte. También puedes propagar el virus a otras zonas del cuerpo. Puede ser difícil saber exactamente cómo se produjo la infección debido al largo periodo de incubación.
¿Cuáles son los mejores consejos para evitar y tratar las verrugas y las verrugas plantares?
Es difícil evitar por completo el contacto con el VPH, pero puedes tomar las siguientes precauciones para ayudar a protegerte de las verrugas y las verrugas plantares:
- No toques las verrugas ni las verrugas plantares de otras personas.
- No compartas toallas, calcetines ni zapatos con otras personas.
- Usa chanclas alrededor de la piscina o en las zonas comunes de los vestuarios.
- Si tienes una verruga o una verruga plantar, cúbrela con un apósito impermeable cuando vayas a nadar.
- No toques, rasques ni arranques la verruga o verruga plantar, ya que es más probable que se propague.
- Si tocas o necesitas tocar tu verruga o verruga plantar, lávate las manos después.
- Cámbiate los calcetines a diario si tienes una verruga plantar.
* Datos de Patient.info Warts and Verrucas. Consultado: julio de 2018.
UK/SC/0718/0031