El dolor de una uña encarnada puede ser muy irritante. La sensación dolorosa con cada paso que das puede ser muy difícil de soportar. Tanto si tienes predisposición a padecerlas como si te has cortado demasiado las uñas, has usado zapatos algo demasiado ajustados o han aparecido como efecto secundario de tu rutina habitual de ejercicio, aquí encontrarás información que te ayudará a entender qué las causa y cómo aliviar la presión.
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¿Qué es una uña encarnada?
Con una estimación de 10.000 nuevos casos* en el Reino Unido cada año, la uña encarnada es muy común. Se desarrolla cuando los bordes de la uña del pie crecen hacia la piel circundante, lo que provoca enrojecimiento e inflamación y, en casos graves, puede llegar a causar una infección localizada.

¿Cuáles son los síntomas de una uña encarnada?
El dedo gordo del pie es el más afectado, ya sea en uno o en ambos lados de la uña. Los primeros signos incluyen enrojecimiento alrededor del lecho ungueal, sensibilidad de la piel en el extremo del dedo y dolor al aplicar presión en la zona. Los síntomas más avanzados, si la uña perfora la piel, pueden incluir infección, con supuración de líquido de la uña (normalmente de color amarillo o verde), sangrado y un aumento del dolor.
¿Qué causa una uña encarnada?
Las uñas encarnadas suelen afectar sobre todo a adolescentes y adultos jóvenes. Hay varios factores que pueden provocar la aparición de una uña encarnada y, si no se trata, esta podría perforar la piel.
Entre las causas de una uña encarnada se incluyen:
- Cortarse las uñas de los pies de forma incorrecta o demasiado cortas, especialmente en los bordes, lo que puede hacer que la uña crezca hacia la piel.
- Usar zapatos, calcetines o medias ajustados que ejerzan mucha presión sobre los dedos gordos hace que sea más probable que las uñas se curven hacia la piel.
- Los pies sudorosos pueden provocar que la piel alrededor de la uña y la propia uña se ablanden, lo que facilita que la uña se doble hacia la piel.
- Una lesión en la uña del pie, como golpearse el dedo, dejar caer algo pesado sobre el pie o dar patadas repetidamente a un balón.
- Las uñas de los pies irregulares y naturalmente curvadas tienen más probabilidades de presionar la piel circundante.
Consejos para evitar y tratar una uña encarnada
Las uñas encarnadas no suelen ser graves; sin embargo, en algunos casos, si no se tratan, pueden infectarse. Los siguientes pasos pueden ayudar a evitar que aparezca una uña encarnada:
- Mantener los pies limpios, lavándolos regularmente con agua y jabón y secándolos bien.
- Usar zapatos cómodos y que se ajusten bien.
- Cortarse las uñas de los pies en línea recta para ayudar a evitar que se claven en la piel.
- Si tienes una afección preexistente, como diabetes, mala circulación o un sistema inmunitario debilitado, o si la uña no responde a los tratamientos caseros o aparece una infección, ponte en contacto con un profesional sanitario de tu zona para obtener más asesoramiento.
*Cifras del Pharmaceutical Journal. Consultado: junio de 2019.
Consulta a un profesional sanitario si los tratamientos caseros no ayudan, si el dedo está muy dolorido, sangra o está infectado, o si tienes fiebre.